Las descripciones

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Es mágico el modo en que los escritores imaginamos escenarios en nuestra cabeza, lugares por los que nuestros personajes se mueven con total libertad, por donde los guiamos a hacer esto o aquello, lugares minuciosos, detallados, siempre con algún elemento que nos gusta especialmente y que llama la atención.

Si algo está claro es cómo lo visualizamos en nuestra mente mientras lo escribimos, las texturas, los colores, la iluminación. Pero claro, debemos tener en cuenta que el lector no siempre va a imaginarlo del mismo modo, exactamente igual a como está dibujado en nuestra imaginación. Aquí es donde entran en juego las descripciones y su quebradero de cabeza, y es que hacer una buena descripción no siempre es sencillo.

Queremos hacer una buena descripción; dinámica, detallada, exacta. Cada lugar, personaje o escena merece una descripción para que el lector pueda hacerse a la idea de lo que es, pero… ¿cómo conseguir un buen efecto descriptivo? ¿Me estoy durmiendo en los laureles hablando sobre cómo el brillo de la luna ilumina los ojos de la protagonista? ¿Me he quedado corto explicando que él la ha mirado de una forma no demasiado amigable?

Para conseguir una buena descripción (que no se estanque provocando un punto y a parte en la historia, que sea concisa pero precisa) Vamos a probar con dos tipos de descripciones; la descripción estática y la descripción dinámica. Son dos tipos de descripciones muy frecuentes y eficaces, siempre y cuando las utilicemos en el momento apropiado para cada cosa. Pongamos un ejemplo de cada una:

Una niña está en su habitación, todo pintado de rosa, la cama con un edredón rosa también, hay varias muñecas en las estanterías y libros por el suelo porque hoy no ha recogido. La ropa está sobre una silla, depositada sin ningún cuidado, y la ventana abierta de par en par consiguiendo que el viento mueva las cortinas. Esta es la descripción del sitio. Sin embargo, hay varias formas de describir el lugar:

  • Descripción Dinámica: La niña miró embelesada el movimiento sinuoso de las cortinas al ser mecidas por el viento aquella noche. Aún no había cerrado la ventana a pesar de que había comenzado a refrescar. Al mirar al suelo, pudo ver los libros que había tirado esta mañana al suelo con rabia cuando su madre le castigó de nuevo por algo que no había hecho ella, sino los duendes. Había estado tan furiosa con ella… La niña se había negado también a recoger su ropa, y ahora reposaba sobre la silla de cualquier manera, y cuanto más se arrugase mejor, pensó ella.
    • Aquí vemos que la descripción ocurre mientras se desarrolla la acción, de tal modo que la historia no se detiene mientras descubrimos poco a poco la habitación. Es un modo eficaz y discreto de hacer una descripción, dando pequeños detalles a medida que avanza la historia, de modo que no se haga pesado. Sin embargo, también hemos de tener en cuenta que en ningún momento se habla de que la habitación está pintada de rosa, ni de las muñecas, ni del edredón. ¿Por qué? Simplemente, porque siempre han sido así, porque la niña no ha reparado en ellos, no llaman su atención y pasan desapercibidos. Esto es muy realista, porque del mismo modo, cuando nosotros llegamos a nuestra casa, no prestamos atención a cada uno de los detalles que la pueblan, tan sólo nos fijamos en las cosas importantes o que estamos buscando.
  • Descripción Estática: La niña estaba tapada con su edredón rosa hasta la nariz, mirando la ventana abierta por la que se colaba el viento y mecía las cortinas. Su habitación estaba pintada de rosa, y una fila interminable de muñecas poblaba la estantería superior de la pared. En el suelo los libros se amontonaban sin ningún cuidado, algunos abiertos y con las páginas arrugadas. En la silla de la esquina estaba la ropa de la niña, arrugada y desgarbada, incluso una manga del pequeño abrigo blanco tocaba el suelo y parecía a punto de caer en él.
    • Como vemos, esta descripción es muy diferente de la anterior y, aunque da más detalles sobre el lugar en el que se encuentra la niña, podemos percibir un parón en el tiempo, un momento en el que no ocurre nada, en el que simplemente estamos haciendo turismo por la habitación de la niña mientras ella está petrificada mirando por la ventana. A pesar de ello, es una forma rápida y detallada de enumerar todas las cosas que hay en la habitación para que el lector se haga una idea clara de cómo es y qué hay en él, y una vez explicado todo esto, la acción puede suceder sin más interrupciones ni explicaciones.

Usar correctamente las descripciones dependerá únicamente de nosotros, del ritmo que queramos dar a la novela, ninguna de las dos es mejor o peor, pero sí pueden tener un mejor o peor lugar en nuestra historia. Quizá podamos usar la descripción dinámica para presentar a un personaje al tiempo que conoce a nuestro protagonista y luego una descripción estática para detallar el paisaje que ve desde la ventana, no hay reglas escritas, depende de nosotros elegir dónde utilizar cada uno.


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Acerca de Hellen Cauldron

Escritora y diseñadora gráfica, me encantan las novelas de fantasía, la música y la pintura
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Una respuesta a Las descripciones

  1. Gracias por el consejo! A los que nos estamos iniciando nos viene genial!

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