Lunar de Media Luna

Paula Perella Sáez

Lunar de Media Luna

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¡Hola! Hoy os traigo una lectura que me ha encantado y me ha tenido enganchada leyendo hasta las tantas de la madrugada… Lunar de Media Luna, de Paula Perella Sáez. Para quienes aún no hayáis tenido la suerte de leerlo, diré que es uno de los pocos libros en los que he encontrado que la narración sea tan acorde a la personalidad del personaje principal, y no sólo eso, si no que también se puede ver cómo el personaje cambia el modo de expresarse a medida que pasa el tiempo y gana madurez, algo que sin duda me acercó mucho a la historia y me hizo disfrutarla.

Si os gusta, no olvidéis que podéis conseguirla en Amazon


Sobre Paula Perella Sáez

13754139_1068371573241881_2806103672194267482_nPaula Perella Sáez nació en Zaragoza en 1986. Ya desde joven plasmaba su creatividad en relatos cortos y dibujos. Siempre le interesaron las ciencias de la salud, por lo que las estudió en la Universidad de Zaragoza. Sin embargo, su inquietud le hizo evolucionar hacia las Terapias Naturales.

Su primera novela El Nombre de la Piragua, no vio la luz hasta Enero 2015 pese a que la escribió durante la carrera universitaria.

Tras el éxito de la publicación de Lunar de media luna en Octubre de 2015, hizo una exposición de esta novela con el dibujante Diego Nicolás en el Consejo de Juventud de Zaragoza. Gracias a esta exposición la novela fue recomendada a colegios e institutos de la zona. Poco después formó parte de un jurado en un concurso de literatura organizado por el Centro Cívico La Almozara.


Frase del libro: “La gente es imbécil”


Paula nos cuenta que sus primeros pasos en la escritura se dieron en el colegio, donde los profesores le mandaban escribir pequeños relatos, e incluso alguna carta de amor imaginaria, y ahí fue donde el gusto por la literatura comenzó a tomar forma. Le encanta investigar y escribir, pero admite que los halagos son muy tentadores también (¡claro que sí!).

La inspiración es una de las cualidades indispensables para escribir, y el truco de Paula es pasar tiempo al aire libre y ver el noticiario, a pesar de que la escasez de tiempo libre hace que tenga que esforzarse más para conseguir inspiración. Admite que no se fuerza para escribir, sólo lo hace cuando tiene muchas ganas, acompañada de música acorde con aquello sobre lo que escribe: “Echo sobre el teclado todo lo que he ido acumulando en mi cabeza”. Le encanta escribir sobre fantasía, aunque como lectora no hace distinción de género; “Me gustan más las historias que los géneros”.

“El nombre de la Piragua fue mi primera novela, la empecé con 18 años, pero no la terminé 11219442_930064643739242_2658463877384352857_nhasta los veintialguno y no la publiqué hasta los veintitodos”, nos dice Paula.

La historia de Lunar de Media Luna se fue formando de forma latente en algunos de sus cuentos cortos, en los que ella se basó después para escribir la novela, sin embargo nos confiesa que, debido a su cambiante manera de ver el mundo y los acontecimientos sociales, la historia se vio “aderezada” de forma diferente. Su frase favorita del libro, y que en cierto modo lo define es “La gente es imbécil”. “Cuando lo escribía pensaba… ¡Buff, cómo me van a criticar!”.

Pero la historia no termina aquí, y es que Lunar de Media Luna sólo es el primer libro de una trilogía, y el segundo título, Viaje a Norrköping, ya está disponible en Amazon. “Es la muy necesaria continuación de Lunar de Media Luna. En este me esforcé tanto que lloraba con cada tecla que pulsaba porque, claro, yo intento empatizar con todos los personajes para que resulten más creíbles”.

“La tercera y última parte de la saga tendrá un protagonista masculino, la primera vez en alguna de mis publicaciones”.


Extracto de Lunar de Media Luna

Actúo rápido, sin pensar. En la cuadra está el caballo de Om. Es algo viejo así que tampoco corre mucho, pero seguro que corre más que yo en estos momentos, que en vez de piernas tengo natillas.

Om lo prepara. Se oye a Padre maldecir para que no coja el caballo. Me amenaza con cien correazos… ¡con mil! Si muere no podrá darme ningún correazo más, ¿en qué piensa?

Instintivamente lo cojo de las riendas lo más cerca posible del bocado y lo dirijo a la calle. Lo noto nervioso, pero yo también lo estoy. Espero que no pase como con las vacas…

—¡Eyra! ¿Qué pasa? —Viene Arn corriendo—. ¿Qué tal tu padre?

—Eskoll me ha mandado a buscar al Druida. —Intento subirme al caballo, pero se mueve.
No, no sé ir a caballo.

Arn me ayuda a subir. Sigríðr está mirando enfadada. Ahora no, necia estúpida, ahora no me digas ni media tontería.

—Ve yendo sin galopar, yo te sigo ahora. —Y echa a correr por la aldea.

Yo hago caso. No quiero que el caballo me tire, aunque parece dócil. Padre… Padre está sufriendo y pierde mucha sangre, y yo pierdo sangre también y… y… siento un calor por dentro. Se me nubla la vista un momento y el caballo se asusta y se pone frenético, galopa con todas sus fuerzas pero yo no me caigo. Estoy bien sujeta e instintivamente levanto el culo de la albarda y me mantengo agachada para que ninguna rama
pueda golpearme la cara.

Tras un galope que parecía que no iba a tener fin llego al tejo retorcido. ¡Uau!, el agujero del61krAo5RCCL tronco divide su base en dos. Parecen dos árboles que se han convertido en uno solo. El caballo no sabe estarse quieto, está nervioso, demasiado para lo viejo que es. A esa edad los caballos son muy mansos ya.

—¡Druida! —llamo gritando, pero no me reconozco en esa voz—. ¡Druida!

Oigo el sonido de un caballo galopando hacia mí. Es Arn, quien por un momento me mira muy sorprendido, como si no me conociera. Se me nubla de nuevo la vista.

—¡Druida, venid aquí! —pide Arn sin apartar su mirada de mí, parece asustado—. ¡Druida, el señor Olsson se desangra!

Se mueven unos arbustos y sale un viejo con barba blanca de unos cuatro dedos de larga. Viste una túnica harapienta de color pardo y gris, manchada con tierra, también lleva un sucio zurrón colgado a un hombro y se apoya en un largo cayado.

Su cara está tan arrugada que casi no puedo ver sus ojos. Su curtida piel tiene manchas oscuras, de esas que tienen las viejas de la aldea. No creo que sea más alto que yo, y menos con lo encorvado que camina. Nunca había visto un hombre tan viejo.

—Necesitaremos… —dice Arn, ya por fin mirando al viejo que camina hacia la aldea por el camino.

—Ya lo llevo todo —dice el druida.

Tiene una voz firme y fuerte pese a su aparente edad avanzada.

—Yo le llevo —dice Arn, y esta vez me vuelve a mirar, pero con recelo.

¿Qué ha visto en mí?

Ayudamos al druida a subir al caballo y Arn monta con él.

—Ten cuidado Eyra, y tranquila —me dice Arn.

—No, Eyra, no te reprimas… —me sonríe el anciano.


“Muchas gracias por leerme, por apoyarme y por interesaros, en especial a ti, Elena, que has tenido mucha paciencia conmigo”.

Paula


¿A que tienes curiosidad por conocer a Eyra y sus aventuras?  No olvides que puedes conseguir esta novela en Amazon.

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Acerca de Hellen Cauldron

Escritora y diseñadora gráfica, me encantan las novelas de fantasía, la música y la pintura
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4 respuestas a Lunar de Media Luna

  1. Tomo nota! Ya lo tengo comprado y para la cola de lectura!

    Le gusta a 1 persona

  2. Paula dijo:

    Muchísimas gracias. Esta es una de las entrevistas más profesionales que se me ha hecho, ¡y no han sido tan pocas!

    Le gusta a 1 persona

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