¿Qué escribo?

¿Cuántas veces nos hemos hecho esta pregunta? Queremos escribir, eso lo tenemos claro. A ser posible una novela con una extensión media (200-300 páginas) que encandile, que esté de moda… mejor aún; que cree una moda y se convierta en el nuevo best-seller.

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No mintamos, todos hemos pensado así en alguna ocasión. Sabemos que valemos para escribir, y nos dedicaríamos en cuerpo y alma todos los días de nuestra vida a ello si pudiésemos llamarnos profesionalmente escritores, vivir de ello y disfrutar de nuestro trabajo. Lamentablemente, nunca es tan sencillo, y actualmente con el boom de escritores, es aún más complicado (otro día hablaré sobre las ventajas y desventajas que nos ha traído Amazon y la autopublicación). Pero, amigos, eso no hace que nos desilusionemos o dejemos de intentarlo. Como he dicho, queremos escribir. Pero, ¿qué?

Hoy en día parece casi imposible encontrar nuevos horizontes que explorar; si había algo de lo que hablar, ya se ha hecho, de un modo u otro. Fantasía, ciencia-ficción, amor, desamor, venganza, guerra, historia, acción… Todos estos temas han sido tratados por otras personas antes que nosotros, y de hecho se siguen tratando a pesar de todo.

Sin embargo no dejemos que este dato nos incomode. ¿Y qué si escribimos sobre algo que ya está escrito? Nadie lo ha visto desde nuestro punto de vista, sabemos que podemos aportar algo más, algo distintivo, algo que haga que el género se expanda un poco más gracias a nuestra imaginación. Y es que, cuando realmente nos motivamos a escribir, es cuando sentimos la imperiosa necesidad de hacerlo. Esto suele ocurrir a menudo cuando nos exponemos a la inspiración (música, lectura, películas, videojuegos, la naturaleza, una palabra, una sonrisa…) y damos con algo que realmente nos apasiona, puede ser algo que no sabíamos que existía hasta el momento de encontrarlo y que una vez hallado nos preguntamos cómo hemos podido vivir sin ello durante tanto tiempo. Pronto, la información que sacamos de esta extraña musa se nos hace pequeña, ¡necesitamos más! ¡No puede parar ahora! Y sin verlo venir, acabamos de embarcarnos en la escritura de nuevo, para completarnos a nosotros mismos. Por ejemplo, mi buen amigo Alberto Guaita Tello en su novela Los ojos del Mar, cuya inspiración vino de un fugaz y casual encuentro con una preciosa joven de ojos verdes y dio lugar a una historia más grande de lo que nunca imaginó (puedes ver la entrada completa pinchando aquí).

Pero, ¿cómo exponerlo? Como hemos dicho, ya se ha hablado de todo. ¿Cómo escribir sobre algo (ya escrito o expresado de alguna manera) sin caer en el plagio, o en la falta de originalidad? La mejor forma de asegurarnos de que esto no ocurra es meditarlo bien. Obviamente, nuestra obra será similar  a aquello que nos hizo escribirla, pero eso no quiere decir que tenga que ser igual, aburrida o un plagio, pues nosotros tenemos nuestro punto de vista único, nadie ve el mundo como lo vemos nosotros, ni piensa igual. El mundo que nosotros creemos será, por tanto, enteramente nuestro, si le dedicamos el tiempo suficiente y meditamos bien qué elementos cambiar, cómo darle nuestro toque.

Como ejemplo, pondré mi novela, Baile de Sombras. Todas las reseñas que amablemente me han hecho algunos lectores coinciden en lo mismo; es la historia de siempre, chica conoce chico, se enamoran, hay algo sobrenatural pululando por ahí, y una guerra entre dos bandos. Pero ahí es donde llega la magia. ¿Qué es eso sobrenatural? ¿Vampiros, licántropos? Muy visto, ¿no? Eso pensé yo. Por tanto me dije; tienes imaginación, úsala un poco. Retuerce las neuronas y saca algo que todavía no hayas visto (que no digo que no lo haya). Y eso hice. No he descubierto el fuego ni inventado la rueda, simplemente creé otro tipo de “seres sobrenaturales” (no quiero spoilear, por si alguien está interesado en leer la novela) y parece que ha tenido mejor acogida que si hubiese caído en lo común.

Por tanto, si queremos escribir una historia es importante tener en cuenta aquello que nos ha inspirado para hilar una historia, pero también tenemos la responsabilidad (más con nosotros mismos que con el resto del mundo) de adjudicarle a esa historia un matiz único y carismático que la haga especial.


Hasta aquí el consejo de hoy. Espero que te haya sido de ayuda y que crees tus historias futuras dándoles siempre un toque especial y único, el toque que sólo tú puedes darle, para ofrecer al mundo tu modo de ver.

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Acerca de Hellen Cauldron

Escritora y diseñadora gráfica, me encantan las novelas de fantasía, la música y la pintura
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